Sin duda ser adolescente es
demasiado difícil con todos los cambios hormonales y las presiones académicas.
Además, si a eso le añades las inseguridades que muchas veces tenemos y la
presión social para poder encajar con nuestros amigos o compañeros de forma
definitiva eso se convierte en algo brutal. Y lo anterior se ve de forma
especial reflejado en todas aquellas experiencias que vivimos alterminar el
colegio, como nuestra fiesta de graduacin y nuestro ansiado baile al que
muchos sueñan que los acompañen esa
persona que les quita el sueño, o al menos su mejor amiga o amigo.
Pero para Maddie Morely nunca fue
sencillo ir al colegio. Y ella esperaba con ansias la fiesta de graduación pero
debido a que es una estudiante con necesidades educativas especiales, le costó
demasiado hacer amigos. Y por esa razón es la que no tenía una pareja para ir
al baile de la fiesta, nadie nunca le pidió ser su pareja.
Pero todo cambió cuando un famoso
futbolista inglés, para ser más específicos, Cooper Richardson, decidió
ofrecerse para ser su pareja de baile. De seguro ahora Maddie será la envidia
de todos. El evento fue organizado por la escuela y se realiza en el marco de
“Evening of Dreams” o “Tarde de sueños”, una fiesta de graduación especialmente
realizada para los estudiantes que tienen necesidades especiales.
Cooper llegó a la escuela de
Maddie, donde se organizó un evento especial en el gimnasio de la escuela. Fue
allí que el futbolista sorprendió a la chica, apareciendo en pleno escenario
con un ramo de flores para pedirle si quería ser su pareja para el baile.
Lo mejor fue que su mamá también
logró ir al colegio para sorprender a su hija, quien no pudo contener las
lágrimas de felicidad debido a todo lo que estaba sucediendo.
Para la fiesta Maddie usó un
hermoso vestido blanco junto a un increíble maquillaje que se acentuaba aún más
con su gran sonrisa.
Además, la chica ganó el premio
de reina del baile, haciendo de esta gran noche algo que de seguro recordará
para siempre.
“Y esta es la reina de la noche”.
Queda de más decir que todos
estos eventos no deberían ser algo especial: deberían ser la norma. Los
estudiantes con necesidades especiales y sus familias no debiesen sentir que
deben rogar para ser tratados con normalidad e incluidos, debiésemos hacerlo sin
siquiera pensarlo. La historia de Maddie es bella, especialmente porque
demuestra que cuando nos unimos como comunidad podemos hacer una gran
diferencia y generar un gran impacto positivo.
¿Qué te parece su historia?


