El
vídeo registrado por las cámaras de seguridad del colegio es muy fuerte y
por ello los medios han omitido las partes más violentas y perturbadoras, aun
así se recomienda discreción al verlo.
El
problema de la violencia entre los jóvenes no es nada nuevo en ningún país del
mundo, al rededor del planeta, las escuelas han tenido que venir lidiando
con el aumento de las agresiones entre compañeros y maestros a todo nivel.
Esta problemática responde a diversas causas.
En
general vivimos en un ambiente de odio y esto obviamente es percibido y
exteriorizado por los jóvenes, que se encuentran en una etapa de rechazo,
rebeldía e intolerancia propia de la edad. Siempre los jóvenes han sido
problemáticos. No estoy diciendo que todos y cada uno de ellos, como en todo,
habrá grandes excepciones que confirmar la regla.
Como
podremos ver en este impresionante vídeo, el problema es mucho más
profundo que eso, se trata de la crisis general de valores, la sobre-exposición
al público y en si mismo la presión de alto impacto que todos, especialmente
ellos, sufrimos. Los colegios, al igual que las cárceles, son micro-sociedades
encerradas en cuatro paredes, por eso en ambos el nivel de violencia y agresión
es tan elevado y sufren patrones de abuso similares.
Federico
Guevera, el joven que perpetuó el crimen, venía siendo tratado con un fuerte
cuadro de depresión, lo que de entrada ya nos deja entre ver que detrás de su
hostil comportamiento existía también un drama. Hoy la tragedia sacude no sólo
a Monterrey, sino a todo el país y el mundo continúa a la espera de cómo se van
a terminar de desarrollar los eventos posteriores al escalofriante momento en
que todo ocurrió.
Los
hechos ocurrieron el pasado 18 de enero, recién comenzaba la jornada escolar en
el Colegio Americano del Noreste, ubicado en la ciudad de Monterrey – México.
Un joven de 15 años de edad logró
ingresar un arma calibre 22 que era propiedad de su padre, aficionado
a la caza, para luego atentar contra la vida de sus compañeros, profesora y la
del él mismo.
La
escena comienza en un salón de clases normal, la
maestra llamada Cecilia Cristina Solís, de 27 años de edad, está pasando por
los puestos para recoger lo que parece un trabajo escolar, cuando el alumno
ubicado en un rincón del salón, saca el arma y hace un primer disparo a uno de
sus compañeros que se encontraba sentado en un pupitre cerca al de él, el niño
que recibió el disparo se desploma y cae al piso; inmediatamente el agresor se
para y le dispara en la cabeza a la profesora, quien actualmente está en estado
crítico en el hospital. Continúa disparando a sus compañeros, dos más quedan
heridos.
Entonces, con la más firme de las
decisiones, intenta quitarse la vida, pero la bala sale desviada e impacta contra
una pared. Hace un segundo intento pero en esa ocasión el arma se ha quedado
sin munición. Acude a su puesto y en cuestión de segundos recarga el arma, se
apunta en la barbilla y lamentablemente dispara. Alrededor de las dos de la tarde del mismo día fue declarado con muerte
cerebral. Sus padres en medio de la tragedia, decidieron donar los
órganos del menor por lo que estuvo bajo sustento vital hasta que oficialmente
fue dado por fallecido.
Hasta el momento de las cuatro
víctimas, los médicos sólo le han dado de alta a una de las niñas que resultó
herida en un brazo, los demás se encuentran en estado crítico.
El
panorama en las escuelas es incierto porque ya se radicalizan grupos que exigen
que los jóvenes de todas las escuelas del país sean más monitoreados y
vigilados para evitar otra tragedia como esta.
Un hecho realmente lamentable que
sacude a todo México. Esperamos las víctimas se recuperen prontamente y no
sufran consecuencias de lo ocurrido.
Mira el
impresionante vídeo a continuación y
cuéntanos qué piensas respecto a la problemática de la violencia en los salones
de clase.
Aquí te dejamos con el video:
Aquí te dejamos con el video:
