Este es el vídeo de la historia de Sweetie y de Candy y de Baby y de miles y miles de pequeños y pequeñas más, es solo un semblante, un caso del martirio que debe padecer un pequeño que es sometido a trabajar y no solo eso, a trabajar en algo humillante, repulsivo.
Los pequeños pertenecientes a países en vía de desarrollo son el primordial blanco de malvadas organizaciones delincuentes que los fuerzan a estar dieciséis horas o bien más en frente de una computadora, chateando y también intercambiando vídeo con hombres adultos, en su mayor parte pertenecientes a países ricos, que se suscriben a uno de sus muchos sitios para tener relaciones virtuales con ellos.
Como vemos en el próximo vídeo
Estos hombres se sienten seguros pues utilizan nombres falsos, pagan con
tarjetas de crédito que no se pueden rastrear y están en sus casas, lejos del
riesgo.
